Hace un tiempo descubrí que a mi perro no le gusta la naranja que yo como (acidita, vio?):
le di y la escupió, me volvió a pedir con cara de
"dame exactamente de lo que vos comés, no me engañes"
y cuando le acerqué mi pedazo aceptó comerse el suyo, pero con aire compungido!
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domingo, 19 de julio de 2009
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